| Asomega firma un convenio con
la Universidad de Santiago
En Marzo de 2005 se firmó en el Pazo de
Fonseca el Convenio entre ASOMEGA y la UNIVERSIDAD
DE SANTIAGO para la colaboración oficial entre ambas
entidades. El documento fue rubricado por el Rector de la USC,
Profesor Senén Barro Ameneiro y el Presidente de
ASOMEGA, Profesor Francisco Ruza.
Asistieron, arropando a los firmantes, los Dres Hernández
Cochón, Potel, Tojo Sierra,
Peña Guitián, el vicedecano de Medicina y
el Secretario General de Asomega.
A mediodía el Presidente y el Secretario de ASOMEGA
fueron invitados a comer por el Dr Potel en
el Restaurante Carretas. El resumen es mucho colesterol y muchos
brazos amigos para seguir remando en ASOMEGA.
Por la tarde del mismo día 11 se celebró en la sede de la Real Academia de Medicina de Galicia, en la calle Durán Loriga de La Coruña otro acto de gran significación para la familia ASOMEGA. Fuimos recibidos uno a uno en el patio de columnas del señero edificio por el Profesor Carro Otero, maestro de ceremonias con mando en plaza. ¡Vaya si mandaba!.
El discurso de entrada del Profesor Charro, Presidente de Honor de ASOMEGA, como Académico de Honor, fue contestado por el Académico Profesor Tojo Sierra. El Acto fue presidido por Don Manuel Fraga Iribarne y también asistieron todos los miembros de la Real Academia con su Presidente Reyes Oliveros al frente, el Conselleiro de Sanidad, Dr Gonzalez Alvarez, el Rector de la USC, Dr Senén Barro y autoridades del ámbito académico, civil y militar de toda Galicia.Asistió también el Ex Presidente del Consejo de Estado, Sr Romay.
Por parte de ASOMEGA estuvieron presentes su Presidente , y el Secretario General en la tribuna de Honor presidida por el retrato de mi querido tatarabuelo, el profesor y catedrático de Santiago Don Manuel Jacobo Fernández y Mariño (¡Ése es mi Fernández, Fundador de la Real Academia allá por el 1831!) y entre el distinguido público los doctores Otero Piñeiro, Balboa y Berguer. Así como numerosos miembros de los medios de Comunicación de galicia (TVG, El Correo Gallego, La Voz de Galicia, Agencias de Prensa que dieron cumplida cuenta en los días siguientes de todo el acto.
Revistió una gran solemnidad. El Dr Charro
fue acogido como nuevo académico por el Presidente de la
Real Academia, el Profesor Reyes Oliveros, que
hizo un recuerdo del aniversario luctuoso que ese día recordaba
en toda España los criminales, fanáticos y perversos
atentados de igual fecha, y expresó sentidas palabras de
elogio hacia la trayectoria profesional del nuevo Académico
de Honor. El Profesor Tojo Sierra hizo una brillantísima
laudatio del nuevo académico que había versado su
discurso sobre Las hormonas hipotalámicas y las enfermedades
de la hipófisis y trazó detalles muy emotivos sobre
la personalidad del Dr Aniceto Charro que desde
la adolescencia conoció muy bien tanto como socio del inimitable
tinglado que vendía apuntes a precio de oro y que se llamó
la centrípeta como de la envidia que le supuso saber de la
decisión de Charro de compartir en San Francisco
el meollo neuronal de Shally, pionero de la endocrinología
mundial y hoy premio NOBEL.
Cerró la Sesión en el Salón de la Academia,
cuyas paredes presiden los retratos de los reyes Juan Carlos
I y Fernando VII y del Profesor
Fernández y Mariño. El Sr Fraga Iribarne,
hizo muchas alabanzas del Dr Charro y de su padre,
catedrático de Farmacia en Santiago, al que también
conoció. Citó muchas de las condiciones personales,
familiares y científicas del homenajeado al que reconoció
profesar una enorme admiración y recalcó varias veces
su figura como impulsor de ASOMEGA, importantísima
asociación que desde Madrid hace una labor fundamental en
el ámbito social y científico de Galicia. Terminó
su discurso diciendo que hoy las ciencias han adelantado muchísimo,
tanto que tengo que reconocer que no he entendido ni una sola palabra
del discurso del Profesor Charro.
El ambiente en la Real Academia fue muy cordial y se nota gratamente la labor de su Presidente y el impagable esmero con que el Dr Carro Otero contribuye a su renovado esplendor con mucha dedicación, mucha humildad, mucho ingenio y muchísimas horas. Hoy, gracias a ellos y a todos los actuales académicos, podemos decir, con gran orgullo, que la más ilustre y antigua de las Academias Gallegas es una Casa de Amigos de Asomega. |